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Aluminio y salud

Aunque se ha dicho que la exposición al aluminio puede ser dañina para la salud, no hay pruebas científicas de ello. De hecho, el aluminio se utiliza mucho en productos y compuestos que son buenos para la salud.

A healthy work-life balance

El aluminio forma parte de la evolución

El aluminio es el tercer elemento más abundante en la corteza terrestre, después del oxígeno y el silicio. Dicho de otro modo, el ser humano ha evolucionado y vivido en un entorno rico en aluminio desde los comienzos de la humanidad. Esto significa que estamos muy bien adaptados a este elemento, y que todos los días nos exponemos al aluminio de muchas formas.

Evitar la sobreexposición

Cuando el aluminio es absorbido por el cuerpo, llega a los riñones a través del flujo sanguíneo, y se elimina desde allí. La única excepción son las personas con problemas en los riñones, ya que el aluminio puede acumularse en ellos y tener efectos tóxicos. Ahora bien, este es un problema muy conocido por los médicos, que administran agua sin aluminio para las diálisis.

Y al igual que ocurre con muchos elementos y compuestos en la sociedad actual, una sobreexposición prolongada puede tener efectos perjudiciales para la salud. Pruebas realizadas con animales demuestran que la exposición a altas dosis de aluminio puede provocar anomalías en los huesos o problemas en el sistema nervioso.

En este sentido, es importante señalar que no hay pruebas científicas que sugieran que una exposición normal al aluminio sea perjudicial para una persona sana. Más bien al contrario, el aluminio presenta grandes ventajas para la salud, ya que actúa como barrera frente a las bacterias y la contaminación en la conservación de alimentos. Además, los compuestos de aluminio refuerzan el efecto de vacunas y medicinas, y los sulfatos de aluminio se reutilizan para purificar el agua.

Resumiendo: Una exposición diaria normal al aluminio es segura siempre que no se tenga un problema del riñón o haya una sobreexposición prolongada, sobre todo a través del aire.

Dónde encontramos el aluminio

El aluminio es prácticamente omnipresente en nuestro día a día. Lo usamos en todo tipo de aplicaciones, desde objetos domésticos (cerámica, papel, bombillas, vidrio) hasta medicamentos, pintura, explosivos y aditivos para combustibles.

Alimentación

El aluminio es un componente natural de la fruta y la verdura, es decir, nuestra mayor fuente de alimentación. En Europa, su ingesta diaria se calcula entre 3 y 10 miligramos, lo cual está muy lejos de rebasar la barrera de la sobreexposición. El aluminio de cacerolas, utensilios de cocina, latas y papel de aluminio tiene un impacto escaso o nulo en nuestra ingesta diaria (< 0,1 mg).

Agua

El aluminio es un componente natural del agua, y también usamos sulfato de aluminio para purificar de forma eficaz el suministro de agua. El agua representa menos del 1% de nuestro promedio de ingesta diaria de aluminio.

Medicamentos

Los compuestos de aluminio se han venido usando con fines medicinales desde la Antigua Grecia, donde se utilizaba como astringente (por ejemplo, para contener la pérdida de sangre en una herida). Hoy en día usamos compuestos de aluminio para reforzar el efecto de las vacunas, y el hidróxido de aluminio se emplea entre otras cosas para el tratamiento de úlceras de estómago.

Cosmética

Las sales de aluminio se usan muy a menudo en cosméticos para desodorantes, debido a sus propiedades contra la perspiración. El aluminio también puede estar presente en colorantes y espesantes de cosméticos.